Dos ingenieros graduados del Colegio deja su huella en la misión Artemis II
El histórico despegue de la misión Artemis II, que representa el regreso de la humanidad a la Luna después de más de 50 años, contó el pasado miércoles con un toque boricua: dos puertorriqueños se destacaron tras bambalinas.
Se trata de los ingenieros Edwin Espinell Márquez, de 32 años, y Rocío del Mar Martínez Reyes, de 28 años, quienes hablaron este jueves en entrevista con El Nuevo Día sobre su rol en el proyecto de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, en inglés) y la misión encabezada por los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Jeremy Hansen y Víctor J Glover.
“Los dos básicamente trabajamos en el mismo grupo haciendo diferentes cosas. Por ejemplo, nosotros somos TPS, que se refiere al sistema para protección térmica. Ambos trabajamos en el grupo”, expresó Martínez Reyes en la entrevista telefónica junto a Espinell Márquez.
En esencia, la función consistió en trabajar con el sistema para proteger la cápsula de las condiciones extremas de calor cuando entra nuevamente a la Tierra después de la misión de sobrevuelo lunar, hoy catalogada como un exitoso avance científico.
A tono con lo anterior, Espinell Márquez añadió que su labor también consistió en optimizar los materiales y sistemas que forman la capa térmica de la nave, diseñada para proteger a la tripulación no solo durante la misión lunar, sino en el crítico regreso a la Tierra.
“Durante el proceso de orbitar la Luna, todos estos materiales que integramos a la nave, pues también ayudan en proteger los astronautas durante el regreso hacia el planeta. En esencia, nuestro trabajo es asegurarnos que esa capa térmica de todos estos materiales que ayudan a proteger a los astronautas funcione cuando necesite funcionar”, añadió el ingeniero mecánico.
En ese contexto, Espinell Márquez indicó a este medio que la meta es que los astronautas “regresen sanos y salvos y que podamos volver a verlos”. Artemis II es la primera misión tripulada de la NASA del programa Artemis y despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la agencia en Florida.
“Si tuviéramos que resumir algo que es bien importante, por lo menos, para nuestro grupo, donde nosotros trabajamos, que es TPS, pues es que la misión es ir a la Luna, pero nuestra misión se concentra mucho en lo que es traer a los astronautas a salvo al planeta Tierra y también destacar que los sistemas que nosotros trabajamos no tienen redundancia”, dijo Martínez Reyes.
Esto significa, explicó la ingeniera industrial, que cualquier fallo en el diseño o en la integración de estos sistemas podría tener consecuencias catastróficas. “Por lo tanto, nosotros cogemos bien a pecho el que nosotros tenemos en nuestras manos todos los días asegurarnos de que estos astronautas regresen a casa a salvo”, afirmó.
Complementando estas expresiones de Martínez Reyes, Espinell Márquez habló de la emoción que sintió justo en el momento del lanzamiento de la misión que lleva a cuatro astronautas en un viaje de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna a bordo del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, en inglés) de la NASA.
“Como decimos, es un revolú de emociones, son muchas emociones cuando se ve la nave despegar. Uno se siente emocionado, pero a la misma vez le da uno como que (ganas de) llorar porque uno se pone a pensar en todos esos largos días, en esas horas extras de trabajo para poder asegurarnos, como Rocío mencionó, de que todo esté bien, de que todo esté instalado bien. Todo eso te viene a la mente cuando ves esa nave despegar”, dijo Espinell Márquez.
“A la misma vez otra emoción es que todavía estamos en tensión, verdad, porque se lanzó y todo va de lo más bien hasta ahora, pero tenemos que esperar a que regresen, y como mencionamos, ahí es que nuestros sistemas vienen en acción y aseguran que los astronautas regresen sanos y salvo”, precisó Espinell Márquez, original de Vega Baja.
En el caso de Espinell Márquez, participó en el proyecto Artemis I, realizado hace tres años, la primera de una serie de misiones de la NASA cada vez más complejas, diseñadas para avanzar en la exploración humana de la Luna y preparar futuras misiones a Marte. Para Martínez Reyes, oriunda de Hatillo, en cambio, esta representa su primera experiencia en una misión de tal envergadura.
“Definitivo, es bastante diferente (en términos de) los riesgos (que se enfrentan porque) obviamente esta nave va tripulada. Sí, yo personalmente participé en Artemis I, pero definitivamente que son otros sentimientos ahora que la nave tripulada en Artemis II”, mencionó Espinell Márquez.
Busca ser astronauta
Aunque ambos estudiaron ingeniería en el Recinto Universitario de Mayagüez, de la Universidad de Puerto Rico, Espinell Márquez reveló que su aspiración profesional es convertirse en un astronauta.
“Aspiro a ser astronauta. Este es un sueño. Fue una meta que yo no necesariamente tuve desde chiquito. Fue algo que que se me abrió los ojos a eso mientras se me dio esta oportunidad de trabajar con este programa. Aspiro a eso porque creo que es algo que reta a uno como humano, verdad. Como astronauta tienes que aceptar el riesgo, tienes que ser una persona bien educada, bien ágil, tener esas habilidades con otras personas para poder trabajar en grupo y pues por eso yo aspiro a eso, porque lo veo como un reto bien grande y eso sería mi milagro más grande si se me si se me da”, manifestó Espinell Márquez a este medio.
Por su parte, Martínez Reyes destacó que una de las cosas que siempre le motiva es ayudar a los demás.
“Siempre y cuando yo esté en un rol donde yo pueda ejercer eso (de ayudar a los demás)... Por ejemplo, con este trabajo vienen muchas cosas: no tan solo ayudar a que ellos vuelvan sanos y salvos a casa, pero también ayudar a la exploración y al crecimiento de la ciencia de cosas que antes no conocíamos y que ahora estamos trabajando para la humanidad y para expandir esos conocimientos que nos van a ayudar por muchos años”, aseveró Martínez Reyes.
Emotivo mensaje a los jóvenes
Ambos hicieron un llamado a los jóvenes a perseguir sus sueños en la ciencia y la ingeniería, recordando que el esfuerzo y la pasión pueden abrirles puertas a logros históricos como esta misión de Artemis II, donde se ponen a prueba por primera vez los sistemas de soporte vital de la nave espacial Orion con seres humanos a bordo, ayudando a sentar las bases para futuras misiones tripuladas del mencionado programa.
“A mí se me ha dado la oportunidad de poder hablar con niños más jóvenes, de mi alma mater como le digo, del colegio Marista, y siempre les digo que sigan sus sueños, que no tengan miedo, que no es fácil, pero siempre y cuando no pierdan el enfoque y se atrevan a luchar por ese sueño y dar lo que sea para poder lograr ese sueño, lo van a lograr. Que dejen el miedo en la gaveta, como decimos”, destacó Espinell Márquez.
De igual forma, Martínez Reyes añadió: “Yo estudié en escuela pública y sabemos que hay mucho hincapié y que hay muchos retos que vienen (con eso) de estudiar en una escuela pública, especialmente los recursos que uno tiene disponibles, pero yo digo eso con mucho orgullo porque eso me ayudó a mí a ser resiliente”.
“Mientras estudiaba en la escuela y también en la universidad (eso me ayudó a ser resiliente). Así que (mi mensaje a los jóvenes y niños es que) no vean las limitaciones como algo que no pueden superar, sino algo que pueden usar como motivación para lograr grandes cosas”, puntualizó Martínez Reyes.
* Publicado en endi.com.

