¡Viva Curet! el poeta del pueblo: un acto de resistencia cultural
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- por mayaguezsabeamango.com
Ni el chaparrón característico de las tardes mayagüezanas impidió que amigos, familiares, músicos y curiosos se acercaran a la Casa Grande de Mayagüez para la presentación del libro ¡Viva Curet! El poeta del pueblo, en una ciudad que el fotoperiodista aprendió a conocer a través de las canciones del personaje objeto de la publicación, el compositor Catalino “Tite” Curet Alonso.
Conforme amainaba la lluvia de las tres llegaban los invitados, entre ellos, el guitarrista clásico y profesor José Antonio López quien llegó lamentando el retraso por la tormenta y Roberto Cucuta, gestor cultural y aficionado a la música a quien parecía no molestarle llegar con la camisa empapada. El mayagüezano Elmer González llegó temprano y capeó el temporal en la sala Laura Vazqueztell donde presentaría el libro.
“Es un honor participar en este encuentro en el que celebramos no solo la publicación de un libro, sino también la memoria viva de uno de los más grandes cronistas de nuestra identidad caribeña: Catalino Tite Curet Alonso. Hoy nos convoca una obra muy especial: un libro de fotografías que nos invita a mirar más allá de las canciones, más allá de las letras que han marcado generaciones, para acercarnos al ser humano, al observador agudo de la realidad, al poeta del pueblo Tite Curet”, puntualizó el también profesor y productor radial al hacer un repaso de la obra que allí presentaba.
A la pregunta de qué distingue a Curet Alonso de otros compositores boricuas como Rafael Hernández, Pedro Flores, Bobby Capó, Roberto Cole, Sylvia Rexach, entre otros, el productor radial contesta: “Su obra presenta una forma acertada y distinta de retratar la conducta humana en el contexto social de Puerto Rico y su historia en el Caribe”.
“Así como un fotógrafo decide qué incluir dentro del encuadre, Tite seleccionaba cuidadosamente los detalles que daban vida a sus historias, logrando retratos sociales llenos de dignidad y sensibilidad.
Y subrayo la palabra retratar pues hay mucha similitud entre el oficio de la fotografía y las composiciones de Don Tite. Ambas formas de expresión comparten un mismo propósito: capturar y revelar la verdad humana desde lo cotidiano”, puntualizó González.
El autor del libro, el veterano fotoperiodista José Rodríguez estaba sentado a la izquierda del presentador escuchando con atención la disertación que había preparado González para la ocasión. Luego contestó preguntas y contó anécdotas que el público pedía conocer sobre su relación con el compositor y amigo. Desde allí recalcó que la publicación del libro es “una promesa que le hice en vida”.
Recordó que conoció al compositor en la década 80, cuando Curet Alonso era columnista del diario El Reportero, y Rodríguez era fotógrafo.
Una canción que le marcó para siempre
Pero fueron las canciones de don Tite las que primero le desvelaron al personaje. Según dijo a los 17 años quedó prendado de una canción que sonaba en una vellonera, cerca de la fábrica de ropa interior Olympic Mills en Guaynabo, donde al mediodía los obreros y obreras iban a almorzar y a escuchar una canción que hablaba sobre ellos.
“Y empecé a escuchar la canción Pa’los caseríos: ‘Atención personal, gente de los caseríos, la la la lá la la la lá, aquí va mi guaguancó pa’ustedes que son los míos’. Y empecé a analizar ¿quién escribió esta canción? ¿Por qué hay alguien cantando a los de abajo?”, recordó.
Cuando finalmente conoció al compositor se lo dijo directamente. “Yo quiero decirle algo. Usted tiene una canción que me ha marcado, que marcó mi vida desde que yo la escuché. Y me miró y me dice, ¿a ti también? Y desde ese entonces creció esta amistad que terminó en familia, porque yo consideré a Tite como parte de mi familia y él me consideraba también como parte de su familia”, sostuvo el autor y fotoperiodista que confiesa que lo que más le impresionó siempre de Curet Alonso fue su “humildad”.
De su relación con Mayagüez
“Dentro de mi trayectoria, encontré varios personajes nacidos en este hermoso pueblo de Mayagüez. Mi hermano del alma Roberto Roena, Don Ángel Luis Torruellas, don Félix Alduén y Roberto Cucuta que siempre ha estado a mi lado con muchas hazañas. Y eso me llevó a comenzar a conocer más de lleno la idiosincrasia del pueblo mayagüezano”, dijo satisfecho de presenta el libreo en la Ciudad de las Aguas Puras.
Rodríguez recordó las instancias en que ha inmortalizado eventos trascendentales ocurridos en la Sultana del Oeste, junto a Curet Alonso y en solitario, que le devuelven a la ciudad. Uno de ellos fue el último partido de los 19 veces campeones del béisbol profesional puertorriqueño en 2007 en que los Indios de Mayagüez se disputaban el campeonato contra Carolina y que perdieron los Indios.
Según dijo, sin que se lo pidiera el periódico, fotografió el ambiente general, la gente de a pie, la atmósfera festiva de la competencia y la sensación sombría de la derrota que el periódico destacó en portada y que le mereció un reconocimiento a él, del Instituto de Cultura Puertorriqueña; o el homenaje que documentó cuando le dedicaron al mayagüezano Roberto Roena el Festival de Bomba y Plena, en el que Curet Alonso alabó el talento del bongosero y bailarín; o cuando documentó el sepelio del artista a petición de la familia; o los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez en el 2010 donde documentó los eventos deportivos, culturales y hasta los efectos de la catástrofe climatológica que obligó a retrasar el inicio de las competiciones, luego que una tromba arrasara con las gradas colocadas para la ocasión en el Estadio Centroamericano José A. Figueroa Freyre y el legendario estadio Isidoro “Cholo” García, entre otros daños materiales.
¡Viva Curet! el poeta del pueblo: un acto de resistencia cultural
El presentador cerró sus comentarios reconociendo que “en un tiempo donde la inmediatez muchas veces borra la memoria” el libro de Rodríguez “se convierte en un acto de resistencia cultural”.
“Nos recuerda la importancia de preservar nuestras historias, de honrar a quienes han construido nuestro imaginario colectivo, y de ofrecer a las nuevas generaciones herramientas para entender de dónde venimos y quiénes han sido arquitectos de nuestra cultura artística”, subrayó al recordar que la actual es una edición de lujo limitada.
“Su encuadernación, la calidad del papel, la diagramación, la fotografía, y la presencia de Tite en cada página, harán de este libro una publicación única de colección una vez se agote en el mercado el último ejemplar”, insistió.
El autor saludo a sus hijos Yasmín, Yara y Sebastián “que llegaron por ahí también. Qué bueno que están aquí. Y a todos los que están aquí, un abrazo. Y muchas gracias por todo y hacer realidad este sueño. Porque, que hacer patria y, modestia aparte, con esto se hace patria, para mí, documentar la historia de uno de los más importantes compositores que ha dado este país”, expresó el artista del lente.
La lluvia de las tres dio paso a un soleado atardecer que permitió que los presentes disfrutaran de una merienda en los pasillos del patio interior de la Casa Grande y de hacer un recorrido por la exposición de Tallas de la Candelaria que ocupa el impresionante sótano de ladrillo y piedra expuesta de la casa que es un ejemplo de la arquitectura mayagüezana.
Mientras, en la sala Laura Vazqueztell, el fotoperiodista firmaba los ejemplares de ¡Viva Curet! El poeta del pueblo y recordó que aún faltan otras dos presentaciones antes que cierre el año del centenario del compositor que incluye una exposición de arte y fotografía en la que participan entre otros, “el maestro Antonio Martorell”.

